Ocho músicos, los cuales cinco están rodeados de campanas, son suspendidos desde una estructura hecha de tubos de aluminio y cables de acero que brillan en la noche. 

La grúa telescópica puede no sólo levantar “el Carrillón” en el aire, si no también hacerlo cambiar de forma y mover sus pétalos de los cuales los músicos suspenden. Como una flor, la estructura se abrirá y los músicos se alzarán lentamente sobre la coronilla, revelando el aparato de tres acróbatas.

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